Visto desde fuera, el golpe de putter puede parecer el más sencillo de todos, ¿sólo hay que empujar la bola?. Efectivamente, no es necesaria la fuerza y calidad de swing completo que se necesita para golpear con un driver; pero en eso radica la emoción y a la vez la dificultad que el golpe de pat suele revestir.
Ni que decir tiene que cada jugador cuenta con un estilo propio que habrá ensayado largamente para estas situaciones.
Nosotros queremos proponerle una serie de Hábitos con los que estamos seguros mejorará resultados a la hora de patear:
1. Juegue la bola a la altura del talón izquierdo: conseguirá que así la bola ruede de manera uniforme, gracias a que le dará en el momento de la subida del putter.
2. Controle su parada delante de la bola: para asegurarse de que está perfectamente colocado, compruebe que sus ojos están directamente encima de la bola (de tal manera que podríamos dibujar una línea recta desde los ojos hasta la bola). Tenga en cuenta que:
* Si los ojos están muy hacia fuera: apuntará hacia la izquierda de la línea.
* Si los ojos están muy hacia dentro: apuntará hacia la derecha.
3. Agarre del putter: debe hacerse de manera muy suave; tenga en cuenta que un agarre duro siempre supone que no dejamos transferir las sensaciones a la cabeza del palo.
4. Mantenga la misma presión sobre el grip a lo largo de todo el golpe.
5. No mueva los hombros: ambos hombros y manos unidas en el grip deben formar un triángulo y es éste el que debe moverse, pero no sus hombros.
6. Transferencia del peso: aproximadamente un 60% del peso de su cuerpo deberá caer sobre el lado izquierdo.
Y por último, el consejo más útil de todos, pero en ocasiones el más difícil de conseguir en el campo: SIENTA EL GOLPE, trate de visualizarlo previamente, analice la caída del green, la velocidad... y trate de sentir cómo le golpea a la bola teniendo en cuenta todas estas características previamente analizadas. De esta forma cada golpe se convertirá en una experiencia que sin duda resultará de gran utilidad en el futuro.
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